Weingarten: “Un gesto del médico puede ser mejor que 30 minutos de preguntas al paciente”

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Weingarten: “Un gesto del médico puede ser mejor que 30 minutos de preguntas al paciente”

Redacción

El profesor de Medicina de Familia y Educación Médica de la Facultad de Sakler (Tel-Aviv, Israel), Michael Weingarten, apuesta por “cuidar” la relación entre médico y paciente teniendo en cuenta que la forma occidental de entender la salud, la muerte y el papel del facultativo no es la única que existe en el mundo. Este experto en ética clínica participa en el XVI Congreso WONCA Europa Málaga (9/11-10-10).- Michael Weingarten rechaza que dedicar más tiempo al paciente en la consulta sea sinónimo de una mayor calidad en la atención sanitaria. “La cuestión es qué ocurre entre el médico y el paciente. Puedes destruir una relación si pasas media hora preguntando. Una relación puede ser de otra manera en dos segundos, únicamente con el gesto de tocar a alguien la mano”. El israelí considera que el concepto de calidad pertenece a la cultura occidental europea, pero que no se debería aplicar a la Medicina en la acepción que tiene en el mundo industrializado. “No creo en la calidad. La Medicina Familiar consiste en ayudar a la gente, no sólo en curar enfermedades. Ayudar es mucho más que curar”. La detección de qué características de otras culturas pueden ser beneficiosas para la práctica médica es una constante en los argumentos de Weingarten. “Las personas no occidentales están más interesadas en el médico como compañero que en los aspectos científicos y técnicos de la Medicina. Para ellos todo el mundo se muere y a veces la Medicina puede ayudar. Pero a veces no ayuda o lo hace solo en parte”. Sin embargo, os facultativos occidentales tienden a pensar que si se actúa correctamente, “lo curas todo”. La relación entre cultura y salud es “estrecha”. La actitud de “negación de la muerte” tiene consecuencias, por ejemplo, al final de la vida. “En el mundo occidental hay muchas intervenciones inútiles sobre el paciente porque los médicos viven en un entorno que no acepta la muerte”. Por contra, en culturas “más fatalistas” la práctica médica viaja al otro extremo: “No se usa lo que podría emplearse médicamente”. El experto pretende huir de “colonialismos” y sugiere que si paciente y médico no comparten la misma cultura, el abordaje del enfermo no puede efectuarse como una “discusión de culturas”, sino como una “discusión entre personas”. “Debemos concentrarnos en establecer una relación de confianza y trabajarlo de manera consciente. Cada médico debe ser un médico distinto con cada paciente”. En el caso de personas que por sus tradiciones o creencias no quieren seguir los consejos médicos, Weingarten plantea que el papel del médico es informar y explicar “para así iniciar la relación de confianza entre médico y enfermo”. De esta forma, “a veces se llega a una solución y a veces el enfermo busca otro médico”. “En niños, el bienestar del menor es responsabilidad de sus padres y de la sociedad, pero no del médico. En todo caso, el médico debe hablar con el trabajador social, que es el representante de la sociedad; y la sociedad puede aplicar sus leyes”. El principal error: que el médico se crea “especial” Weingarten critica que los médicos puedan llegar a creerse superiores a los pacientes. Plantea que se debe pasar de “hacer” Medicina a “ser” médico, “sin olvidar que el facultativo es un ser humano igual que el paciente, no un ser especial”. Una de las causas de este “principal fallo” en la relación médico-paciente se debe al proceso de aprendizaje para convertirse en médico. “La ceremonia al graduarse, la bata blanca… Voy a ser decano de una facultad de Medicina en Israel y he pensado mucho en esto. Creo que lo más importante es el modelaje de los tutores. Cada estudiante debe tener un mentor personal, un tutor, un modelo personal continuo. Lo que tiene que hacer la universidad es trabajar mucho con esos tutores”. “En otros casos el médico tiene miedo a ser criticado por los pacientes, sus colegas o los abogados. Y el mecanismo de defensa es creerse esa persona especial o pedir más pruebas y prescribir más medicamentos de los que son necesarios”. Este experto cree que una forma de reconducir a los facultativos consolidados que se ven a sí mismos como superiores podría ser los grupos de ayuda. “En Alemania existen grupos de este tipo. Creo que así se puede crear una relación de confianza donde los médicos hablen sobre la esencia de la medicina y confrontar errores de una manera no amenazante. Esto sirve para que el médico se salga de su posición defensiva y puede ser terapéutico”.

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